En los niños todo tipo de dolor debe ser evaluado

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Dr Fidel Aliaga
Pediatra

El dolor está asociado a una señal de alerta que emite el organismo. En los niños esta señal debe ser atendida de inmediato por un especialista quien es el único calificado para tratar el padecimiento. El Pediatra Intensivista, Huníades Urbina-Medina, nos orienta sobre sus manifestaciones y los signos y síntomas que es necesario reportar durante la consulta para obtener una valoración adecuada de la dolencia.

    La definición del dolor de la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, hace hincapié en su naturaleza física y emocional, asociado generalmente a un daño tisular, es decir, relacionado generalmente con algún tipo de lesión que sufre la piel, real o potencial. Con respecto a la dolencia en los niños añade que, debido a la falta de comunicación verbal, dependiendo de la edad, no debe subestimarse la posibilidad de que lo padezcan y necesiten un tratamiento analgésico apropiado. 

Todo tipo de dolor debe ser calmado y la obligación del representante del infante es llevarlo de inmediato a una consulta médica. En tal sentido, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuatro sistemas más usados para evaluar un dolor se basan en el mecanismo fisiopatológico, duración, etiología, y localización anatómica. 

Otras situaciones son tomadas en cuenta para valorar el dolor en el paciente pediátrico y son precisamente aquellos que el padre o la madre puedan reportar como una manifestación fuera de lo normal en el niño, entre las cuales destacan: la intensidad del llanto, la expresión de la cara y los cambios de actividad motora. Por ejemplo, el representante es quien conoce cuando el bebé presenta una situación irregular al no comer bien o llorar inconsolablemente. Este tipo de descripciones forman parte de las escalas de comportamiento que son útiles durante la consulta médica.

De acuerdo a la OMS existen diferentes tipos de dolor con relación a su duración. Éste puede ser agudo cuando es de comienzo súbito y con persistencia menor a un mes, crónico (con más de 3 meses de duración), episódico o recurrente (aparece y desaparece por un largo período), intercurrente (aumento temporal de dolor con el tratamiento), incidente o inducido por el movimiento, y por fin de la dosis al disminuir la concentración del medicamento en sangre. 

En todo caso, es importante que siempre que se sospeche de un cuadro doloroso, se consulte al médico pediatra y, ante todo, evitar la automedicación. El médico es quien puede emitir un diagnóstico certero y la dosis apropiada para manejar alguna dolencia.

Dr. Huníades Urbina-Medina, PhD
Pediatra-Intensivista
 

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